Los primeros pasos en un mundo desconocido para mí: el desarrollo de software.

 

emprendimiento

 

 

Salir de la zona de confort nunca es fácil. En mi caso, mi experiencia iba por otros derroteros y nunca había trabajado en el sector tecnológico. A pesar de eso, la ilusión y la inconsciencia que sólo la juventud puede aportar, junto con las ganas de llevar a cabo un proyecto que ayudaría a tantos profesionales, me dio la motivación suficiente para dar estos primeros pasos tan difíciles en un sector tan complejo. Afortunadamente y sin darme cuenta, me adentré en la boca de un lobo que no hablaba mi idioma. Y es que descubrí nuevos mundos, puede ser tan estresante como placentero. Como el título de aquella película… estaba totalmente Lost in translation.

Como explico en el primer post sobre el comienzo de nuestra historia, la idea de negocio no surge de la noche a la mañana. Llevó un proceso largo, basado en el diálogo y la comunicación. Poco a poco se va dando forma a las necesidades concretas de un colectivo que se frotaba las manos con el software por diseñar. Pero, ¿era posible a nivel técnico conseguir lo que podría ser, en un principio, imposible? ¿Por qué nunca antes nadie había dado con ello?

Posiblemente, porque en mi día a día como consultor, las claves de lo que ahora es Sinnaps nacieron de la necesidad real colectiva y no del pedido de un cliente. Calcular automáticamente los presupuestos de un proyecto complejo u obtener en unos segundos la ruta óptima según unos recursos disponibles, no era algo que las herramientas en el mercado lo hicieran muy bien y conseguirlo no iba a ser nada fácil. Sin embargo a mí me parecía fácil y esa incosnciencia era lo que iba a hacerlo posible.

 

La barrera de un lenguaje único pero complejo

La realidad es que, a pesar de mantener el contacto con los profesionales del sector y de ir detectando sus necesidades de forma práctica, no tenía ni idea de cómo funcionaba el mundo del sector TIC. Front-end, Back-end, Java o CSS eran palabras que me impedían comunicarme y avanzar en mi propósito.

 

lenguaje programador cliente

 

Siempre me ha hecho gracia esta infografía, claro que no les gustará tanto a los programadores. Any way….

Comencé a trabajar con un equipo de diseñadores feelance y ahí empecé a lidiar en el mundo del software, una situación que detallaré en otro post. El caso es que en poco tiempo el trabajo de un par de programadores muy capaces empezó a resultar insuficiente para la evolución que Sinnaps necesitaba. A los seis meses de empezar con ellos, decidí comenzar a trabajar con una de esas «grandes consultorías» de programación.

 

Y nos dieron las diez y las once en una ‘gran’ consultora de programación

La cosa se profesionalizó bastante, tenía un Project Manager, me hablaban de recursos, timings, diferentes lenguajes de programación, de metodologías Scrum, me metían en salas de reuniones con buenas vistas y con gente de traje y usaban un montón de palabros técnicos diseñados para asustar y para que no lo entiendas.

Poco a poco me fui acostumbrando y aprendiendo a entenderles. Esto también da para otro post pero la verdad es que a los diez meses de trabajar con ellos, empezaban a entorpecer más de lo que me permitían avanzar.

Había muchas ventajas pero sus entregas se retrasaban y era necesario definir todo. Los cambios requerían semanas para arreglarse y cuando había cualquier problema en la aplicación, también debíamos esperar mucho para solucionarlo. Todos los cambios entraban en otra iteración y no estaban incluidos en el precio. Los problemas de disponibilidad eran constantes porque obviamente tenían otros clientes y mi proyecto no podía competir con los de otros clientes grandes. Eran muy rápidos en cobrar pero se preocupaban más por hacer algo, que por entender por qué era necesario hacerlo.

Lo que aprendí con ellos es que, llegados a un grado de evolución de tu aplicación, es necesario que a los programadores les importe el producto. Hay que poner cariño y la verdad es que muchas de esas empresas no venden software ni tecnología, sino que venden horas. Al año y medio de trabajar con ellos decidí independizarme y empezar a crear mi propio equipo.

 

El gran salto hacia la independencia

Fue entonces cuando hice mis números, sin mucho éxito, pero la ilusión me convenció de que era la mejor opción. Ahora en retrospectiva… ¡ojalá lo hubiera hecho un año antes! ¿El resultado? La aplicación online fue creciendo y creciendo hasta que se convirtió en una herramienta mimada y cuidada. Otro nivel, más cerca de un software online que de un ERP. Al poco empezamos a descubrir las maravillas del Front y de un Back bien pensado, así como el importante papel de la usabilidad. Parece mentira cómo, debido a la ausencia de cariño, puedes acabar convirtiendo tu herramienta en algo parecido a un ERP.

El caso es que lo que en un principio pretendía ser de uso exclusivo para empresas empezó a despertar un gran interés comercial y mostrar muchas aptitudes para el gran público. En febrero del año siguiente montamos una versión SaaS de prueba y ahora es la base de nuestro modelo de negocio.

 

«¿Te subes en mi barco?» Delega, construye confianza y diálogo

Si vas a empezar un proyecto tecnológico por tu cuenta pero no tienes ni idea de cómo hacerlo, puede resultar muy beneficioso externalizar el desarrollo. Pero la tipología de cada proveedor te impondrá sus barreras y sus límites. Llegados a un punto, y si todo va bien, tendrás que pensar en ir creando tu propio equipo y ‘tirarte a la piscina’. Mi recomendación es que durante las primeras fases aprendas todo lo que puedas sobre el sector y sobre las personas con las que trabajas. Puede que como en mi caso, una de ellas acabe montándose en el barco contigo cuando quieras dar el paso.

La clave está en construir un diálogo adecuado con el equipo técnico. Encuentra un equipo que se preocupe por el producto, que comparta tu idea y la ilusión de hacer algo nuevo y mejor. Aunque creas que no es el momento perfecto, si encuentras a la persona perfecta hazle un hueco si te lo puedes permitir.

Tienes que ser consciente de que tú no sabes nada de programación y eso es lo más difícil. Por eso, es indispensable elegir a personas en la que confíes. Poco a poco, el equipo ha ido creciendo y, a pesar de que sigo sin saber mucho, pongo la mano en el fuego por el trabajo de cada uno. No entiendo lo que hacen, pero hemos encontrado un lenguaje común donde yo puedo entender sus problemas y ellos los míos. El resto del trabajo lo hace la confianza en la capacidad y trabajo de cada uno.

 

No tengas miedo a entrar en lo desconocido. Si lo haces, hazlo con las personas de confianza que sepan guiarte. 😉

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