¿Qué debemos tener en cuenta al seleccionar una metodología? Antes de nada es clave determinar la complejidad del proyecto, sus requisitos, su volumen y, la importancia y la urgencia del mismo.

 seleccionar una metodología

En muchas ocasiones no dedicamos el tiempo necesario a seleccionar una metodología adecuada para nuestro tipo de proyecto. Lo que puede acarrear consecuencias importantes durante el proceso de ejecución del mismo, así como la calidad de los resultados obtenidos. Por ello, es fundamental conocer cuáles son los mejores criterios de evaluación a seguir a la hora de enfrentarnos a esta fase inicial.

Comunicación adecuada entre los miembros del equipo, promover el compromiso, la unión y el trabajo colaborativo, además de gestionar los diferentes stakeholders, son algunas de las funciones de un director de proyectos. Sin embargo, una de las más importantes es la capacidad que tenga para evaluar las distintas metodologías existentes o, incluso, saber la mejor forma de cambinarlas. Y es que, la tendencia en muchas casos es utilizar lo que mejor se ajuste a nuestro proyecto, independientemente de si hablamos de metodologías clásicas, tradicionales o ágiles.

Para seleccionar una metodología debemos empezar por el final: ¿qué queremos conseguir?

 

De modo que debemos partir de la base de que no existe una única metodología, entendiendo que ésa es un conjunto de procedimientos a seguir, una guía para gestionar un conjunto de recursos específicos en cada empresa. En definitiva, indica paso a paso qué, quién, cómo y cuándo el equipo debe ir realizando cada una de las tareas. La metodología se debería adaptar a la cultura de la empresa, a las personas que la componen, a la dificultad de sus proyectos y al nivel digital en el que se encuentre a organización.

Así pues, ¿qué debemos tener en cuenta cuando definimos esa guía a seguir? Antes de nada es clave determinar la complejidad del proyecto, sus requisitos, su volumen y, la importancia y la urgencia – siendo ambas diferentes – del mismo. Una vez hemos realizado la pertinente radiografía, nos preguntaremos…

…¿Qué resultados debería obtener al finalizar el proyecto? Ejercicio de objetivos.

…¿Qué tipo de metodologías nos ha dado mejores resultados? Ejercicio de análisis.

…¿Cómo funciona mejor nuestro equipo de trabajo? Ejercicio de análisis.

….¿Qué metodología combina mejor con las dos preguntas anteriores? Ejercicio de estudio e identificación.

Se trata de empezar desde el final, identificando los recursos que necesitamos en base a los resultados que queremos obtener al término del proyecto. Siempre en paralelo de la cultura empresarial de nuestro equipo. Según las características, no sólo del proyecto, sino de los recursos y personas que harán posible su ejecución. Al final, la metodología que diseñemos e implantemos en nuestro trabajo debe dejar claro cinco puntos fundamentales: protocolos, procedimientos, medidas de seguimiento y control, canales de comunicación y las herramientas que nos ayudarán en nuestra andadura. 

A partir de ahí, comenzaremos a dibujar el método de trabajo que mejor funcione con nuestros recursos, siempre susceptible de modificación. Limando todas las asperezas que nos podamos encontrar y ajustándolo a nuestras necesidades.

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